Preparar matcha bien no es complicado, pero sí es sensible a dos cosas que suelen ignorarse: la temperatura del agua y el tamizado previo.
Lo que necesitas
Lo tradicional es un tazón ancho (chawan), un batidor de bambú (chasen) y una cuchara medidora (chashaku). Nada de eso es indispensable: un tazón de boca ancha y un batidor pequeño de mano funcionan.
Lo que sí ayuda mucho es un colador fino y, si puedes, una báscula de cocina.
La preparación
Nuestra receta recomendada:
- Tamiza 2.5 g de matcha directamente sobre el tazón. Este paso es el que evita los grumos, y saltárselo es la causa número uno de un matcha con textura arenosa.
- Agrega 40 ml de agua a 80 °C. No hirviendo.
- Bate en forma de M o W durante unos 20 segundos, con la muñeca y no con el brazo, hasta que se forme una espuma fina y uniforme.
Por qué la temperatura importa tanto
El agua hirviendo extrae los compuestos más amargos y astringentes de golpe. Con 80 °C obtienes dulzor y umami sin ese filo.
Si no tienes termómetro: hierve el agua, retírala del fuego y espera un par de minutos. O pasa el agua a otro recipiente, que baja la temperatura de inmediato.
Para un matcha latte
Prepara primero el matcha concentrado con la mitad del agua, unos 20 ml, y bátelo hasta que quede liso. Después agrega la leche, fría o caliente.
Batir el matcha directamente en la leche casi siempre deja grumos: la grasa impide que el polvo se disperse.
